jueves, 20 de abril de 2017

Me hiciste ver débil


¿Sabés? Odié decirte que me gustabas porque me hiciste ver débil y yo estaba intentando ser fuerte. Pero lo supe desde que te conocí y me miraste con esos ojos... tenías esa mirada.
No sé por qué escribo sobre vos. Lo único que me sucede es que cuando te pienso no sos Mariquita, sos  tan sólo otra decepción más en mi vida.
No tenés rostro, no tenés nombre. Sos N/N.
Ni siquiera sos tristeza o enojo.
Estás por debajo de los sentimientos.
Y en mi pensamiento sólo sos un punto de olvido y rechazo.
Espero no haberte servido para inflar tu ego. Porque acaso yo no seré persona ni sentido. Soy la razón que habla cuando las voces callan.
Por mucho que desee que esas voces estén sólo en mi cabeza, son reales.
Y el escenario se transforma en un triste telón de fondo. Yo era la actriz principal y salí huyendo.

Sé que te dije que eras un ser de luz pero Mariquita, ¡Vos fuiste mi oscuridad! 
Cuando intento recordarte vuelvo irremediablemente a las columnas de humo, a todo aquello que no hubiera querido decir, a las disculpas repetitivas pero sin sentido. 
"Lo siento, perdoname" aunque en realidad me chupa un huevo.

Creerás que esta es la escena del crimen y estoy intentando inculparte. Bueno, nunca dije que iba a contar la verdad... sólo mi punto de vista. 
Y puede que acá llueva y los vidrios estén empañados pero no creerías las cosas que tengo que decir cada vez que mi boca calla.
Soy adicta a las palabras. Y puede que siempre las suelte en el momento equivocado pero ¡Mierda, Mariquita! ¿Por qué de todas las personas en el mundo que me lastimaron tuviste que ser vos?
Me dijiste que amabas la naturaleza sin embargo me odiaste al encontrarme sucia y cubierta de tierra. Me ensucié las manos y luego te tomé entre las mías y logré ensuciarte también. 
Ahora eras fea,       
                           fea, 
                                  fea.
Intenté penetrar el centro del universo con mis torpes dedos pero no llegué ni a la segunda base.
Siento como si me hubieran tragado,
                                                                  y escupido
                                                                                    y vomitado,
y de nuevo lanzada al mundo, sólo que ahora estoy corrompida. Soy una mujer antinatural porque no sé amar la vida. No obstante aprendí a amarte, ¿Sabés? 


En este crimen no puedo fingir. Te escribo porque fuiste más que una N/N. Por un tiempo fuiste mi vida y ahora te han arrojado tan lejos de mi cuerpo que sangro por tu ausencia. 
Sí, estúpida Lucía ¿Quién podrá amarme si estoy tan jodida?


jueves, 13 de abril de 2017

La final

     Segunda final, qué ganas de morir. Qué ganas de de estar sin realmente estar.           Disturbios. Gritos. El mundo no es mío, no es de nadie, es de la muerte. Gritame    un gol, grítame un adiós. La puta que lo parió. Pero el insulto no es un consuelo,              muy lejos de acercarse al alivio si no se tiene la mente bien fría; el alma sigue con sed y la canción rasguea Mick Jagger como si el mismo Dios fuese a hacerme sentir mejor.
Hace frío en Buenos Aires, con la caída de la tarde y la bendita tv apagada. Se    respira la mala sangre. Me piden que mate a mis ídolos. Uno por uno. Disparo             bolitas de cartón; el dolor no le llega más que a mi corazón. No sé por qué;              querés seguir esta represión. Y si mañana no llegamos, sacáte (secáte) los ojos y andá a laburar.
    Entre unos mates –qué inmaduro todo este asunto-, me despabilo y los primeros          balbuceos matinales parecen escupir chispas. La vista desde la ventana que da a   un cuarto piso, solo trae depresión. Qué gente más boluda, me digo sorbiendo del       mate, mirando a las hormigas que caminan de un lado para el otro. Shh, vos               cerrá el orto si ayer no metimos el gol. Cierro el pico y de paso me trago esta              decepción. Que cuándo crecer va a significar hacerse más adulto y responsable de esta vida que enojarse con todos los santos o encenderles más velitas; si no podés avanzar ¿Por qué no te tirás de una a la pileta? Sin pensar, sin ganas de pensar. Tanto alboroto por esto que llaman vivir, a mí me sobrevino el desgano. Unos bostezos y dejo el departamento con el mismo gusto amargo de la noche anterior.
        Tengo que ir a trabajar, intento mantenerme positivo pero dentro de mí pienso que el verdadero trabajo es el mantenerme a pie.
Esperar el tren, la larga agonía. Mejor caminar. O mejor morir.
No encuentro forma de desprenderme del papel que llevo adentro. Las circunstancias      me obligan a pensar que podría haberme esforzado al menos en este arte de vivir.
Pero no puedo. Qué depresión.
Y ya me hicieron esta pregunta el miércoles pasado.
-      Si pierde, ¿Sos de los que te largas a llorar?
Me hizo acordar bien patente a la final contra Alemania. Le sonreí asegurándome muy bien de tragarme el orgullo.
-      No, ¿Qué voy a llorar? Es solo un partido.
Sí, eso quisiera hacerme creer.
      Es mejor matar que morir. No, yo no dije eso. Lo escuché en algún lugar y             tampoco estoy de acuerdo. ¿De qué me sirve matar al emisor o al receptor?             Ningún verbo es superior sobre el otro y no es que piense hacer una crítica moral          sobre la vida pero matar es un pecado, en cambio nadie dijo nada sobre               matarse. Si yo me mato, no estoy haciendo daño sobre otro, que por no tener las     agallas y volarme la cabeza, el pobre diablo tendrá la culpa y deberá pagar con la suya.
Y sin ir más lejos y sacar el sentido moral o religioso, siempre será mejor morir que m    atar. Uno fantasea, ¿Viste? Uno muere muchas veces en sus sueños hasta que            finalmente dice adiós y se cierra el telón. Yo alzo el vuelo demasiado pronto;       un tiro por la justicia y otro por mi narcisismo. Entonces me digo: Matar a Narciso. Matar. Matar. Matarlo. Matarme. Matarme. 

miércoles, 5 de abril de 2017

La foto

Hay una foto me hace acordar a una persona a la cual tuve que dejar ir. Es una persona real, abrazando a un fantasma, un atisbo de lo que fue aquella otra persona. Lleva sus mismos rasgos, pero ya no es él, y ya nunca más son ellos, en conjunto.
 Nunca entendí qué diablos significaba dejar ir a una persona hasta que me tocó vivirlo. Es soltarla porque tu misma presencia puede lastimarla; es también dejarse ir a uno mismo para que el dolor pueda tomar su duelo y así el tiempo genera más libertad a tus propios sentimientos.
Es difícil hacerlo. Siempre está la duda: ¿Y qué pasaría si me quedo...? ¿Qué pasaría si le dijera tal cosa...?
Son incógnitas que pocas veces tienen realmente importancia.
Fingir la locura hasta apropiarse de ella, ¿Por qué se la fingiría?
Para esquivar el dolor.
Se llega a un grado de disociación.
Deterioro del tiempo, del alma.
El encierro es la locura en toda su extensión.
Rota. Actuando. Siendo todos los personajes de todos los cuentos menos uno mismo. Alejada en un sitio donde nadie puede llegar. El alma que cae a pedazos. La voz rasposa tragándose las palabras. El llanto acumulado. Ser fuerte para los demás. No mostrar la debilidad que el cansancio del tiempo y la misma actuación nos genera.

Nostalgia es el sufrimiento que nos provoca el deseo incumplido de regresar al pasado.

lunes, 20 de marzo de 2017

Querido mundo






Llueve. Siempre estoy a oscuras en mi habitación pero hoy decidido levantar la persiana para poder observar la lluvia. Quisiera hacerle honor y acompañarla con mi llanto pero yo no soy como el resto de la gente que cuando siente angustia llora. Dentro de mí pura piedra, que siente el mundo entero pero nunca se libera. Me voy resquebrajando, aberturas que permiten que la luz artificial de este mundo secuestrado se cuele por entre el dolor. Estoy petrificada, sin embargo siento tanto… si ellos lo supieran y, en lugar de devolverme una sonrisa, me instaran a llorar. Pero ellos sólo sienten lástima, incluso aversión.
Querido mundo, que a veces exige de mí más de lo que puedo dar, hoy no soy persona, no soy mujer, no soy feminista, no soy pacifista, no soy humilde… soy un monstruo. Pero quiero que sepan que los monstruos también duelen y necesitan ser amados. No me teman, no asustaré a sus niños por las noches ni les robaré de sus carteras. Soy vacío. Inmundicia de ser nada, de saberme rota. ¿Quién se atreverá a recomponer los pedazos de alguien, o algo, que en su momento supo ser persona digna y apreciable?
No sé construir espacios sanos que no estén teñidos por mi locura.

Estamos en un mundo capitalista feliz donde la gente quiere leer historias con finales felices; están llenos de esperanza. La posguerra se acabó. Por eso quizá ya no pertenezca a esta sociedad. Yo no tengo libros de auto-superación, ni cómo volverse millonario en una semana, ni como adelgazar y lucir perfecta. Yo no tengo voz, lo que les habla ahora es mi dolor y no sé si tendrá espacio en este modelo de un mundo feliz. Pero les hablo de la resistencia; resistan ante todo aquella superficial forma de vida que nos han obligado a adoptar. No busquen pertenencias materiales, ¡Búsquense a ustedes mismos! Todo ello que duele y prefieren descargarlo en lo superfluo. Resistan y nunca dejen de buscarse a sí mismos. Sé por experiencia propia que este camino es más duro pero al fin y al cabo, antes de convertirnos en puro huesos y carne putrefacta, antes de pasar a esa otra vida, que es la muerte, y la cual desconocemos, sigan buscándose.
En la posteridad, la gente no nos recordará por nuestros bienes materiales sino por la tendencia que marcamos, por dejar de lado lo que nosotros llamamos presente. Salvo que no les importe ser recordados y prefieran ser seres humanos acumulativos de la vacuidad, del sin-sentido. Si esto es así, pues olvídenlo.
Al fin y al cabo, soy una loca, ¿No? Una fracasada. Una inconformista. No me importan lo que digan, yo sé que voy más allá de la palabra; la traspaso hasta vaciarla y convertirme en hechos: en trascendencia. 

domingo, 19 de marzo de 2017

Cuando me preguntan qué es lo que quiero

Vos sos una hippie pero intelectual, pensé. Querés hacer el amor con las letras y con la madre naturaleza; querés tocar el cuerpo impune de la flor, no poseerlo cual Colón al nuevo mundo; querés amarlo y que juntas se metamorfoseen en un único espacio, infinito, táctil y reptil..., trepando por tus muslos y abrazando tu soledad; penetrando con tus dedos ágiles el centro del universo, volviendo al origen del organismo donde todo comenzó en un vientre aunque ahora sea distinto porque es ajeno al de antaño.
Te ves trabajando en una granja, cosechando el suelo, amando por completo el trabajo que haces y haciendo lo que amás. Escribiendo la tierra, contándole al viento qué cálido es el primer sol de la mañana. Conectando tus pies a la realidad pero soñando con tu idealismo bien por lo alto. Sin olvidar que, primero, antes que nada, tuviste que soñar esto que hoy estás haciendo, para poder seguir soñando con otras realidades creativas. Creando, así, quizás, tu mejor mundo posible.
Primero deberé pasar del bicho de ciudad que soy a pájaro. Puede que la transformación duela, como si me arrancasen la piel de a poco, pero logrando así disfrutar del proceso.

-Chiloé, Chile, 10-03-17