martes, 7 de noviembre de 2017


Hoy me siento menos que menos. Si es que existe un término inferior a menos. No es sólo mi cuerpo, es mi mente y está mal. Es mi pobre modo de relacionarme. Y la gente que sólo está en mi cabeza. Son las respuestas que nunca llegan, enviar solicitudes que no aplican. El seguir intentando me está cansando. No es que intente mucho, lo admito, pero cuando lo hago me va mal. Y pensar que algunas personas lo logran en la primera ronda. Eso me deprime más que demasiado. Si es que existe un término superior a demasiado. Ni siquiera estoy cansada al punto de tirarme en la cama y dormir hasta olvidarme por qué me sentía mal. Parece que cuanto más pienso más desvelada estoy. Maldita seas, Morfeo, te estoy esperando. Que al menos venga tu padre Hipnos y me lleve consigo. Por un rato o para siempre. Me da lo mismo mientras ahora sea después o nunca.

lunes, 30 de octubre de 2017

Somos monstruos


Tengo miedo de tus demonios, otras manos me han querido ya pegar entonces no me siento con fuerzas. No quiero acostarme a tu lado y que me confundas con tus fantasmas. No puedo protegerte. Sólo quiero paz, que el sueño te duerma y que yo esté a salvo.
Pensé que eras normal, ya no estoy tan segura. Y si llegaras a despertar, que tus ojos sepan lo que es verdad. No soy tu enemigo.
Quisiera decir que sólo estamos acá por casualidad pero yo lo elegí... yo te elegí. Nadie me avisó de la  tormenta que hoy podría rabiar, quizá lo sabía pero no hice caso.

sábado, 28 de octubre de 2017



Cuando te tengo de frente intento no mirarte porque lo sabrías, te darías cuenta; y hoy te observaba de perfil y me pareciste más hermosa que nunca. Tus manos huesudas y delgadas, las venas que se traslucían, tu cuello… ¿Crees que es posible enamorarse de un cuello?

sábado, 14 de octubre de 2017

They really are once in a  generation {the sparks that started the fire}


 


El arte es una mierda, se crea desde la mierda del más mísero sentimiento. No se supone que te hace sentir bien en el mismísimo momento en el que estás creando porque duele, porque sentís que te arranca un pedazo de tu propia carne; la sangre discurre por entre la hoja, la bautiza y ahora ese pedazo de mierda es tu hijo bastardo. El que quizá nunca deseaste engendrar pero ahora acá lo tenés, es tuyo. Es tu mierda y con ella debes hacer algo.
Quizá te atrevas a mostrársela a una persona que tenga buen criterio; tomarás valor, juntarás coraje y esa mierda, de repente, tiene ahora un nombre, lleva tu apellido, no hay modo de desvincularte de tu arte. Pero la verdadera pregunta es: ¿Vos creaste el arte o el arte te creó a vos?

                                 
                                                                           
                                                                        
fotos de mi autoría

jueves, 12 de octubre de 2017

visual vibes



En mi fantasía estamos solas, pretendiendo trabajar ocupadas en un proyecto. Te digo que te voy a ayudar, de verdad lo intento. Nos miramos un instante prolongado; pienso que es la señal. Me acerco segura de mí misma, de nosotras y del universo. Acerco mis labios a tu boca, lo suficiente para que nuestros alientos se fusionen, y justo cuando te mueves para que las bocas colisionen, me alejo unos centímetros sonriendo. Te miro nuevamente, estoy excitada pero no tanto como lo estás vos. Mis labios se posan sobre tu cuello, los muevo con lentitud permitiendo que la lengua se abra paso en el caudal inmenso de tu piel –tu sexo es una cascada y mis manos están listas. Vos estirás el cuello hacia atrás, y yo aprovecho para que una de mis manos rodee tu cintura, la otra se abre paso por entre la ropa, descienden hasta la boca del estómago deslizando la remera hacia afuera. He conquistado un nuevo espacio: el tronco superior. Te tengo, querida… mis dedos trepan por debajo de la remera y mis labios vuelven magnéticamente hasta tus labios. Esa voz en mi cabeza me dice que debo tocarte pero yo ya estoy en llamas, y no sé qué quema más: tenerte en este mismo momento o alejarme. No me alejo, dalo por hecho. Me agacho un poco teniéndote por los hombros, empujándote suavemente contra la encimera. Estás atrapada. Mi boca besa tu ombligo y continúa subiendo. Remera fuera, boca dentro. Los dedos buscan la piel y tus pezones se erizan en busca de calor; los pellizco un poco, notando cómo se te pone la piel de gallina. Si mi sexo está temblando, el tuyo debe estar en medio de un huracán. Soy tu puerto, y vos mis olas. Hagamos un tsunami. Estemos en motus, querida mare, pero no me aflojes todavía que aún no llegué al epicentro de tu tierra. Tus manos disponibles se aferran al mármol de la mesada, temiendo que el peso de tu cuerpo ceda. No te preocupes, te tengo, no pienso soltarte. Apoyo mis diez dedos extendidos sobre tu estómago y los deslizo hacia abajo lentamente; quiero que vayas sintiendo lo que vendrá a continuación, pero por sobre todo quiero que sufras la lentitud, que me apures. Te protegeré, mas no a cualquier costo. Sé que ambas compartimos el mismo hambre, la diferencia es que yo soy el verdugo, y vos la víctima. Estás atada a mis tiempos, querida. Mis manos se detienen en el cierre del jean, acerco la boca para desabrocharlo mientras que otra mano, de otro ente, sin duda no la mía, baja el cierre. En este momento tengo tres manos, quisiera tener cien, y explorar cada centímetro de tu cuerpo al mismo tiempo. Desde el dedo gordo del pie hasta el último pelo de la cabeza. No quiero dejar nada virgen. El destino es para los mediocres, nosotras tenemos la noche, y quizá el día siguiente. Disfrutemos esto. Ahora. Pantalón afuera, manos dentro. Me yergo para enfocarme nuevamente en la boca, creo que ha estado diciendo algo, ¿O eran gemidos? No lo sé. Ya no puedo escucharte, estoy en otra dimensión y quiero llevarte a ella. ¿Me permitís? Allí no existen cuerpos, sólo sensaciones. ¿Tenés ganas de ser una sensación? ¿Podrás soportarlo? Excitación, lujuria, deseo, y mucho más. A veces lloro después de tener sexo. Aunque esa no sea una sensación que quiera recordar. Estás temblando, te ayudo a llegar al suelo donde repentinamente una hermosa manta de lana permite que no pasemos frío. Increíble, ¿no? Te dije que en esta dimensión todo es posible. Tan posible como que vos y yo estemos juntas. Tan posible como que esto que fantaseo se haga realidad. Debo decirte algo antes de continuar. Si aceptas venir conmigo a esta dimensión, existe la posibilidad de que todo lo que hayamos vivido no se replique en el plano real. Quizá ni lo recuerdes. Necesito saber qué elegís, porque en caso de que sea un no, pues entonces me retiraré. Te dejaré caliente pero insatisfecha. Dios, me dejaré a mí misma deshecha pero jodidamente real.

Es un adiós por ahora. Estaré esperando tu respuesta.